PERSONAS, NO MAQUINAS

El Fondo Monetario Internacional ya ha realizado una primera aproximación. Y lo que evidencia una reciente investigación de su personal técnico es que la pandemia acelerará la robotización de los sistemas productivos. Los últimos datos del sector muestran que el ‘stock’ de robots en el mundo ya supera los 2,7 millones de unidades.

Lo relevante, sin embargo, no es solo eso, sino que el FMI ve en ese proceso una amenaza creciente a los empleos más precarios, en línea con lo que está sucediendo con el teletrabajo, cuya extensión, dice el FMI, “está perjudicando a los trabajadores con salarios bajos y ensanchando la desigualdad”. El propio Fondo acreditó en un reciente estudio que los jóvenes no cualificados, las mujeres, los trabajadores a tiempo parcial y los empleados de las pymes serían los perdedores de la generalización del trabajo a distancia.

Lo que teme ahora el FMI es que si la pandemia acelera el ritmo de robotización en los procesos industriales o en la logística, como está sucediendo, “es posible que nos enfrentemos a una recuperación sin empleo para los trabajos menos cualificados”, muchos de ellos empleados en actividades físicas, como la carga y descarga en grandes instalaciones.

Desde SITs nos sumamos a esta alarma, exigiendo a todas las organizaciones sindicales que, lejos de fomentar en sus discursos las bondades de la robotización, como supuesta panacea de la recuperación económica y destino de muchos de los fondos europeos que vendrán, centren sus reivindicaciones en evitar sus efectos en el empleo.

Para SITs, todas las acciones sindicales han de tener como objetivo central las personas, de forma que, la modernización de la economía se haga en beneficio de los trabajadores y trabajadoras, de nuestro Estado del Bienestar y de una sociedad más justa que no deje en la cuneta a una parte importante de la población